IRONMAN Cozumel se ha consolidado como uno de los eventos más importantes del calendario de la mítica franquicia, especialmente para los atletas que buscan cerrar la temporada con una competición exigente y exótica.
Uno de los participantes recurrentes a la cita mexicano es Víctor Arroyo, triatleta profesional español, quien ha competido en esta prueba en ocho ediciones. En una reciente entrevista, pudimos preguntar al triatleta del ANb sobre cómo vive una prueba que suele marcar el final de la temporada par muchos profesionales.
«Para mí es especial»
Víctor Arroyo destaca la singularidad de Cozumel como prueba IRONMAN: «yo siempre digo que Cozumel para mí es especial«, comenta. La isla, prácticamente llana y de clima tropical, representa un desafío único debido a las altas temperaturas y la considerable humedad. Estas condiciones obligan a los atletas a aclimatarse con varios días de antelación, especialmente a aquellos provenientes de Europa que también deben lidiar con el jet lag y el cambio de horario.
Más allá de las condiciones naturales, Arroyo subraya la implicación de la comunidad local en el evento: «es una isla donde todo el mundo se vuelca con ese evento», menciona. El triatleta se refiere al apoyo entusiasta del pueblo mexicano, quienes participan activamente en su organización y desarrollo del evento. Este ambiente festivo y acogedor es una de las razones por las cuales Arroyo siente una conexión especial con la isla.
Prueba perfecta para cerrar el año competitivo
Para el deportista de Canyon, IRONMAN Cozumel no es una simple prueba; es una experiencia integral que combina deporte y ocio: «es un buen evento para terminar la temporada, y además aprovechas unas vacaciones en el Caribe con la familia», explica.
Esta doble faceta del evento, como una dura prueba física y una oportunidad para relajarse en un entorno paradisíaco, lo convierte en un «caramelito» difícil de resistir para muchos triatletas.
Aunque actualmente no tiene confirmado su regreso a Cozumel para una novena edición, Arroyo no descarta la posibilidad. La decisión dependerá de su situación familiar, especialmente considerando la llegada de sus dos bebés: «sería todo verlo con mi mujer. Es la persona con la que tengo que organizarme la vida«, afirma.

Así han sido sus últimas actuaciones en la isla
Y es que la historia entre IRONMAN Cozumel y Víctor Arroyo es larga y extensa. A pesar de no haberse subido nunca al podio de la prueba, el madrileño siempre ha dado la cara en todos los años que ha competido en México. A través de sus resulatdos y su reflexiones postcarrera en Instagram podemos ver cómo de estrecho es este vínculo.
En 2017 y 2018, dentro del top10
El séptimo puesto en 2017 fue un preludio de su relación especial con Cozumel, estableciendo una base sólida para sus siguientes participaciones en la isla caribeña. En 2018, Arroyo alcanzó una de sus mejores posiciones en Cozumel, terminando en el quinto puesto, lo que refleja su alto nivel competitivo y su capacidad para destacar en escenarios internacionales.
2019: una carrera de lucha
Con un tiempo de 8 horas y 14 minutos, el madrileño logró entrar en el top 10, lo que consideró un gran logro personal tras un año lleno de esfuerzos y desafíos. “La carrera de ayer se la dedico a aquellos que hoy sufren el dolor de una lesión, accidente, enfermedad… Y luchan día a día con ese dolor para que mañana sea menos o algún día desaparezca,” expresó con gratitud.
2021: la antesala de un gran 2022
El del ANb Triathlon Team completó esta edición en 7 horas y 52 minutos, una carrera memorable por la actuación de Kristian Blummenfelt. Este resultado consolidó un año exitoso para Arroyo, quien finalizó su cuarto IRONMAN de la temporada. “Quería llegar a la meta afianzando un buen año. Se presenta un 2022 muy motivador, analizando y evaluando todo aún me queda mucho por demostrarme a mí mismo, ese siempre ha sido mi objetivo,” afirmaba el triatleta.

2022: Una carrera de resistencia (por definición)
En esta edición, Arroyo se enfrentó a una preparación física excelente, pero su cuerpo no respondió como esperaba. A pesar de los contratiempos, mantuvo una actitud positiva y terminó con un tiempo de 8h16min, incluso después de un penalty box de 5 minutos y 20 kilómetros pedaleando en zona 1: «sería injusto abandonar con todo lo que esta isla me regala día a día siempre que estoy aquí, su gente, su cariño, eso es especial para mí,” reflexionó el de Canyon sobre su experiencia.
2023: a las puertas de regresar al top10
Arroyo llegó a la última vuelta de la maratón con una estrategia clara para bajar de las 2h46min. Sin embargo, su estómago empezó a fallar, lo que le impidió comer o beber adecuadamente. Aunque intentó seguir adelante sin ingerir nada, tuvo que hacer un esfuerzo monumental para llegar a la meta, terminando en la enfermería debido a mareos, náuseas y dificultades para respirar. “Que bonito es este deporte. Ya pensando en 2024. Un top 10 me hubiese dejado otro sabor, lástima,” comentó Arroyo.
