qué es y consejos para controlar tus impulsos

Comer mucho no significa necesariamnete que sufras de trastorno alimentario compulsivo, que se caracteriza por la ingesta de grandes cantidades de comida de manera impulsiva.

La compulsión ocurre incluso cuando la persona no tiene hambre, generalmente, debido a estrés y ansiedad, o simplesmente falta de autocontrol.

Trastorno alimentario compulsivo

Generalmente, se define como compulsión alimentaria a partir del tercer mes seguido comiendo de forma rápida, desorganizada, muchas veces escondido y seguido de remorso, por lo menos dos veces por semana.

Características

Consumo de una cantidad grande de comida en un corto período de tiempo. Esta ingesta no es motivada por hambre, aunque pueda haber hambre, es de origen psicológica y está vinculada a tu estado de ánimo. Es una especie de gula aguda;

Falta de autocontrol y sensación de impotencia. Para muchos, es un problema de natureza biológica, consecuencia de algún desequilibrio neuroquímico;

Ante el impulso, siempre buscan consumir alimentos calóricos, dulces y frituras;

Comer rápido, buscando inquietamente la sensación de saciedad;

Comer a escondidas, generalmente de noche, por vergüenza y aislamiento social;

Sentimiento de culpa, depresión, ansiedad, auto-rechazo y baja autoestima son frecuentes después de un episodio compulsivo.

Observación: si ya has exhibido alguna de las características descritas no significa que padezcas un trastorno alimentario compulsivo. No se trata de un evento aislado, el problema está relacionado a la frecuencia de episodios intensos.

Trastorno alimentario
Trastorno alimentario

Consejos para controlarte

Lo primero que hay que entender es que limentarse es una decisión consciente. Hay que diferenciar el hambre orgánico de la gula.

Consejos:

No saltearse comidas. Pasar largos períodos en ayuno causa estrés y ansiedad, lo que hace con que compenses el hambre comiendo aún más después;

Dormir bien. El déficit de solo 2 horas de sueño, aumenta el hambre en 24% al día siguiente. Además, el cansancio nos hace desear comer más azucar y carbohidratos;

Estar atento a cual es el período en el que más te ocurre la compulsión. Esto te ayuda regular tu alimentación conforme el momento de mayor riesgo. Por ejemplo, si tenés más hambre de noche, será mejor reforzar me alimentación durante el día;

Algunos alimentos suministran mejor los neurotransmisores cuyos déficit estimula la compulsión alimentar. Alimentos como: banana, kiwi, verduras verde oscuras, arándano azul y legumbres;

Hacer ejercicio estimula la liberación de neurotransmisores y reduce la ansiedad. 30 minuto al día son suficinte;

Técnicas de relajación, haciendo actividades como yoga, pilates, elongación, técnicas de respiración, meditación, todo eso ayuda evitar conductas impulsivas;

Evitar la cafeína, que a partir de determinado consumo genera ansiedad y evitar alimentos industrializados que contienen sustancias químicas que deseequilibran lso neurotransmisores. Sustancias como el edulcorante, conservantes, colorantes, entre otras;

Qué no hacer

No hacer dietas restrictivas sin orientación médica, la compulsión alimentaria puede ser agravada por dietas restrictivas;

No te automediques con remedios para adelgazar;

No aislarse socialmente, este tipo de conducta empeora la situación y estimula el descontrol;

No hacer tus compras cuando estás más susceptible, el resultado será comprar mucha comida que no necesitás y perjudicial para tu salud;

Y el consejo más importante es: nunca dejar de buscar ayuda.

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