Es algo anticlimático echar la vista atrás cuando estamos en medio de una semana de carrera, y no de una carrera normal, sino de un evento como el Campeonato del Mundo de IRONMAN 70.3. Cierto es que hay varias ausencias sensibles dentro de las ‘start list’ de ambas categorías, pero los vigente campeones estarán.
Tanto Taylor Knibb como Rico Bogen defenderán los títulos conseguidos en el verano de 2023 en la ciudad finlandesa de Lathi. El alemán ha subid recientemente un vídeo, a su canal de YouTube, hablando de su participación en Dubai T100 que puede dejar algunas pistas de cómo se va a tomar la carrera del domingo de madrugada en el horario español.
Primer paso: adaptación a Dubai
Rico Bogen comienza su relato desde Berlín, donde inició su viaje hacia Dubái: «nos levantamos a las 3:30 de la mañana para tomar el vuelo directo. Es un trayecto de seis horas, sin escalas, lo que siempre facilita las cosas”, comenta.
A su llegada, Bogen se instala en un hotel en el piso 32, desde donde se maravilla con la vista panorámica de los rascacielos. Sin embargo, la atmósfera sofocante de Dubái ya comenzaba a hacerse sentir: «es impresionante lo rápido que se oculta el sol aquí, a las 17:30 ya estaba oscuro, y las temperaturas nocturnas seguían siendo elevadas”.

Consciente de que el calor sería uno de los mayores desafíos, el alemán y su equipo diseñaron una estrategia para aclimatarse y maximizar su rendimiento. Durante los primeros días, Bogen llevó a cabo entrenamientos ligeros de natación, ciclismo y carrera: «la idea era simplemente adaptarnos al entorno. Las instalaciones aquí son espectaculares, pero la temperatura es un factor que siempre está presente”, explica.
Entre las medidas implementadas para la última gran prueba de T100 Triathlon World Tour estuvo el uso de un traje con tecnología de enfriamiento, diseñado para reducir la temperatura corporal en condiciones extremas: «quisimos cuidar cada detalle. Congelamos botellas de agua la noche anterior y planificamos todo meticulosamente”, relata Bogen.
La tecnología le jugó malas pasadas
Dubai T100 comenzó con una etapa de natación en aguas a 31 °C: «era imposible no sentir el calor. En el agua, el cuerpo no puede sudar, lo que hace que todo sea aún más sofocante”, comparte Bogen. A pesar de las condiciones, logró mantener un ritmo constante y salir del agua en una buena posición. En la transición, utilizó bolsas de hielo para reducir la temperatura corporal antes de comenzar la etapa de ciclismo.
El segmento de ciclismo no estuvo exento de contratiempos. Bogen enfrentó fallos en su cronómetro Garmin, lo que le impidió medir con precisión las vueltas y la distancia restante: «fue frustrante porque dependía completamente de mis sensaciones. Sabía que estaba arriesgando al no tener datos claros”, admite. Sin embargo, logró mantenerse atento, hidratarse constantemente y utilizar las paradas de refresco.
Al finalizar el ciclismo, el vigente campeón del mundo de IRONMAN 70.3 lideraba junto al triatleta más en forma del momento, Marten van Riel. En la transición hacia la carrera, optó por una estrategia conservadora para evitar el sobrecalentamiento: «mi objetivo inicial era mantener un ritmo constante y no excederme. Pero al poco tiempo, me sentí bien y decidí acelerar”, recuerda.
«Mi corazón dijo que debía intentarlo»
La etapa de carrera fue el escenario de un intenso duelo entre Bogen y Van Riel: «cuando llegó el momento, mi corazón me dijo que debía intentarlo. No podía simplemente esperar y conformarme con el segundo lugar”, afirma.
Este ánimo lo llevó a liderar brevemente la carrera, aunque finalmente tuvo que ceder ante el ataque final de su oponente: «las últimas dos vueltas fueron durísimas para mis piernas. Marten aumentó el ritmo y no pude responder”, relata.
A pesar de quedar en segundo lugar, el margen de diferencia fue mínimo, lo que hizo que Bogen se sintiera satisfecho con su desempeño: «noventa segundos de distancia en estas condiciones es algo de lo que puedo estar orgulloso”, reflexiona.

Un podio que le sirvió como ‘dardo’ a sus críticos
Tras cruzar la meta, Rico Bogen se enteró de que había alcanzado el tercer lugar en la clasificación general del torneo: «al principio pensé que era una broma. No podía creerlo. Fue un momento de alivio y felicidad”, comenta emocionado.
Este resultado marca un hito en su carrera, especialmente porque muchos dudaban de su capacidad para competir en climas cálidos: «había quienes decían que yo solo podía rendir en temperaturas de 12 °C. Estoy feliz de haber demostrado que también puedo competir en el calor”.
Bogen atribuye el buen resultado en el país de Oriente Medio a la preparación meticulosa y al apoyo de su equipo: «sabía que estaba en forma, pero necesitaba que todo se alineara el día de la carrera. Estoy agradecido por poder demostrar de lo que soy capaz”, concluye el vídeo. Veremos si es capaz de seguir mostrando sus habilidades este domingo en Nueva Zelanda para cerrar el doblete consecutivo de títulos mundiales.
