Robert Arias se estrena como embajador del Training Camp de Planeta Triatlón

Robert Arias vivió su primera experiencia como embajador en el Training Camp de Planeta Triatlón con sensaciones intensas desde el primer momento. La quinta edición del TCPT arrancó el sábado 14 de junio en Maspalomas, con treinta deportistas listos para vivir una semana de inmersión total en el triatlón.

Para el de Sant Cugat, la ilusión se mezclaba con una presión que no buscaba, pero que inevitablemente se impone cuando hay ojos pendientes: «Cuando llegué estaba un poco cagado, con mucha ilusión, pero realmente nervioso».

Desde el principio, el ambiente del grupo resultó clave para que esa tensión inicial se diluyera. A medida que avanzaban los días, los lazos se consolidaban y el campamento tomaba forma como comunidad.

«Siendo embajador me daba un poco de responsabilidad ver cómo iría todo, qué pensaría la gente, pero el grupo estaba súper cohesionado y muy acogedor», reconoce el embajador de Sprinter, que ha compartido entrenamiento, charlas y comidas con participantes de todos los niveles.

En este arranque de semana, los protagonistas han sido los segmentos ciclistas. Desde la subida al Valle de las Lágrimas el domingo hasta la sesión de natación del martes, el recorrido ha sido exigente, sí, pero también una oportunidad para descubrir otra cara de Gran Canaria sobre dos ruedas. El catalán lo resume así: «Los dos primeros días de ruta ciclista fueron espectaculares, con paisajes increíbles y todo súper bien organizado».

La experiencia, más allá del rendimiento

Tras la jornada reina del lunes —con más de 2.000 metros de desnivel acumulado en bici y final en la base del Roque Nublo—, el martes se diseñó como día de transición. Natación, ciclismo y carrera a pie antes de embarcarse, literalmente, en un merecido descanso en alta mar.

En ese contexto, el de Sant Cugat destaca cómo se ha ajustado el ritmo para que haya también espacio para disfrutar: «Este tercer día la natación me ha parecido que le hemos dado ese toque más divertido y menos exigente».

El embajador de Sprinter ha compartido su visión desde dentro con una naturalidad que le caracteriza. No hay postureo ni guion: lo que cuenta refleja con precisión lo que se vive en el campamento. Entrenar duro, sí, pero también pasarlo bien, convivir con otros deportistas y sentirse parte de algo más amplio. Y eso, según sus palabras, no ha hecho más que empezar: «Estoy deseando ver qué llega esta tarde».

La edición 5.0 del Training Camp continuará hasta el sábado con sesiones de natación en aguas abiertas, rodajes entre volcanes y la ya mítica ascensión al Pico de las Nieves, uno de los momentos más esperados por todos los participantes.

Para el catalán, esta semana representa algo más que una simple estancia deportiva. Es su puesta de largo como embajador, y también una declaración de intenciones sobre el tipo de contenidos, mensajes y valores que quiere compartir desde dentro del triatlón.

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