Triatletas en desigualdad de condiciones: así se enfrentan los españoles a la vuelta de la competición

Volver a competir está siendo más difícil de lo que se esperaba allá por junio.

Todo apuntaba a que en julio retornarían las competiciones, pero a la hora de la verdad las pruebas que se han disputado a nivel nacional se pueden contar con los dedos de una mano.

A nivel internacional, la problemática es aún más acuciante: IRONMAN, quizás la empresa con más representación y peso dentro del sector, se ha visto obligada a cancelar sus pruebas a medida que se acerca su fecha de celebración.

Las pruebas locales de relevancia -como Embrunman-, se ven también forzadas por parte de las autoridades, dejando la motivación de los profesionales por los suelos, tal como nos contaban Miquel Blanchart y Víctor del Corral hace unos días.

Challenge Davos, la nueva apuesta internacional

Una vez cancelada una prueba del calibre de Embrunman, donde iban a darse cita figuras como Frederik Van Lierde, James Cunamma o James Skipper, además de una nutrida flota nacional, los ojos han pasado a mirar a Challenge Davos, en Suiza.

La prueba, que el año pasado vió como Albert Moreno terminaba segundo y comenzaba a fraguar su fichaje por Pewag, tiene inscritos a nombres como Daniela Ryf, Kristian Blummenfelt, o Sebastian Kienle.

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Foto: ITU Media // Janos Schmidt

Sin embargo, visualiza otro gran problema a la que los PROs se han enfrentado durante el confinamiento: la desigualdad de condiciones en que se está entrenando y compitiendo.

Lamentablemente, con España en la lista suiza de cuarentena de diez días, parece que no podré participar. Hubiera sido increíble” escribió ayer David McNamee en su cuenta de twitter.

El escocés, que reside en Girona, se encuentra en la misma situación que Albert Moreno. El de Enervit, vigente subcampeón de la prueba, tampoco podrá acudir, lo que deja a los residentes en España en clara desventaja frente a otros deportistas europeos.

Albert era taxativo este pasado sábado en redes sociales. “¿Queremos una sociedad de igualdad? ¿O una sociedad de clases?“, se preguntaba.

El Madrid juega en Reino Unido, debería pasar una cuarentena obligatoria. No la pasa y juegan al fútbol. Albert Moreno corre Challenge Davos, debería pasar cuarentena obligatoria, no irá“.

Las nuevas zapatillas de Albert Moreno

El gallego Pablo Dapena está en una situación similar. Su intención es competir en IRONMAN 70.3 Talinn el próximo 5 de septiembre, pero Estonia ha marcado para los viajeros españoles una cuarentena de entrada de catorce días.

En esta tesitura, trasladarse para competir es prácticamente inviable.

Durante el confinamiento, más desigualdad

Pero esta inferioridad de los triatletas españoles ahora que están abiertas las fronteras, ya se dió durante el confinamiento.

Mientras veíamos a figuras como Kristian Blummenfelt, Gustav Iden o Patrick Lange entrenar en exterior, los nuestros no podían salir de casa.

Pablo Dapena o Miquel Blanchart fueron de los más explícitos pidiendo que, dado su caracter de profesionales, se les autorizase a entrenar en exterior, pero toda solicitud fue en vano.

¿Peor estado de forma?

Y todo apunta a que la reclusión forzada además ha tenido resultados sobre el estado de forma: Carlos Prieto contaba hace al poco de salir del confinamiento que Javier Gómez Noya estaba al 85%, y que el gran hándicap era la natación.

Pero vayamos a hechos contrastados: Richard Murray probó hace unas semanas a buscar mejor marca personal en 3.000 metros. Lo hizo en exterior y en carretera. Su tiempo fue de 7:58.

Mario Mola compitió este fin de semana en Magaluf en la misma distancia, en pista, con tacos, y paró el crono en 8:07.

A tenor de su histórico en competición pocos dudarán de que el mallorquín es mejor runner que el sudafricano, pero por el momento los datos están ahí, nueve segundos de diferencia y la sensación de que los nuestros partirán en desventaja cuando vuelva la competición.

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