Rudy von Berg conseguía el pasado 26 de octubre en Hawaii algo inédito en lo que llevamos de década y una situación que no veíamos desde 2015: ver un americano en el podio del Campeonato del Mundo de IRONMAN en Kona.
Con un tiempo de 7:46:00, von Berg no solo se llevó el bronce y rompió esa mala racha de los estadounidenses en esta cita. El triatleta también rompió el récord de cualquier triatleta del país americano en la icónica carrera hawaiana.
A sus 31 años, el triatleta compartió los detalles de su preparación y cómo vivió esta prueba, que ya queda marcada en su carrera, en su canal de YouTube. En la mítica prueba, von Berg demostró, una vez más, que puede estar a la altura de los mejores del mundo.
Un camino de 11 semanas hacia Kona
En el vídeo, el deportista explica que todo comenzó en el mes de julio, cuando Von Berg dio inicio a un intenso bloque de entrenamiento de 11 semanas. En ese período, compitió en pruebas importantes como el Leadville 100, una carrera de ciclismo de montaña que lo ayudó a trabajar tanto en resistencia como en fortaleza mental.

Von Berg detalla: “fue una preparación oficial para Kona, con sesiones que en los primeros días se sintieron duras, pero que luego empezaron a encajar”. Este riguroso plan fue diseñado junto a su entrenador, Mall Eden, quien le proporcionó una estrategia que “funcionó muy bien”, según el propio triatleta.
Entre las sesiones más destacadas de su puesta a punto para Kona, incluyó una carrera de dos horas a seis minutos por milla (3:44 min/km), algo que, según él mismo, nunca había logrado anteriormente. Esta sesión, junto con otras de alta intensidad, le dieron al de Factor la confianza de que estaba en su “mejor forma física de siempre”, algo que el triatleta considera crucial para una carrera tan exigente como la hawaiana.
«Estar en el primer grupo es esencial»
La primera etapa de la prueba, la natación, fue un comienzo prometedor. A pesar de las picaduras de medusas, como explicó Antonio Benito en su vídeo postKona, que incomodaron a varios competidores, Von Berg se mantuvo en el grupo líder, logrando finalizar en la posición 12 de la primera transición: «estar en el primer grupo es esencial”, afirmaba.
Ya en la etapa de bicicleta, Rudy von Berg aprovechó su nuevo equipo, una Factor Hanzo equipada con componentes de última generación y diseñados a medida. En esta fase, el grupo de ciclistas comenzó a distanciarse, y el americano avanzó, poco a poco, hasta ubicarse en la parte cabecera. Sin embargo, destacó cómo los esfuerzos en esta etapa fueron visibles en algunos de sus rivales, quienes empezaron a perder ritmo.

Un podio soñado
La última parte, la maratón, fue la etapa en la que Rudy von Berg mostró su temple. Desde la 12ª posición, fue adelantando a varios rivales en el tramo inicial, hasta que llegó a situarse en cuarto lugar en el Energy Lab.
Consciente de la oportunidad que tenía frente a él, continuó su remontada desde fuera del top10, logrando un lugar en el podio. La fatiga y el dolor en las piernas comenzaron a pasarle factura en la subida de Palani, pero von Berg mantuvo el ritmo para asegurar el tercer puesto, a tan solo 54 segundos de su inmediato perseguidor. “En ese momento, solo tenía en mente cruzar la línea de meta, terminar con el dolor y conservar el tercer lugar”, compartió al finalizar la carrera.
Al cruzar la línea de meta, el triatleta de Cadex le sobrepasó la emoción y el alivio de haber culminado esta extenuante jornada con un bronce que se le escapó por 1 minuto y 17 segundos el año pasado en Niza: «este resultado representa años de trabajo y dedicación”, declaró, resaltando el orgullo de haber alcanzado el podio en el que considera “el nivel más alto en el que puedo competir”.
