Una madre y su hija parapléjica, Team Liza, en el pasado Campeonato del Mundo de Kona

El 4 de julio de 2004, Beth James y sus tres hijos volvían en coche cuando sufrieron un accidente provocado por dos coches que iban haciendo carreras por las calles. Mientras Beth y sus otros dos hijos resultaron casi ilesos del accidente, Liza -la hija menor de Beth- fue la que mayor impactó sufrió en el golpe lo que le produjo una lesión cerebral, dejándole permanentemente sin poder hablar ni caminar. Ahora, no puede comer, bañarse o moverse sin ayuda.

Durante los últimos 15 años, Beth James ha escuchado repetidamente todas las cosas que su hija Liza no podría hacer, pero no ha permitido que los «no se puede» definieran el futuro de su hija. Por eso, siendo una corredora y triatleta desde hace muchos años, decidió crear el Team Liza y, después de terminar Ironman Wisconsin el otoño pasado, las dos estaban listas el pasado 12 de octubre para hacer historia en el primer dúo madre-hija en competir en el Campeonato Mundial IRONMAN en Kona, Hawaii. Seguro que todos recordamos la bonita historia de Rick y Dick Hoyt (Team Hoyt) o de los hermanos Pease, pero no habíamos visto hasta ahora una madre coraje como Beth James.

Team James

Foto: Patrick McDermott/Getty Images for IRONMAN

La historia de una luchadora

Un IRONMAN es una prueba que exige mucha forma física para cualquier triatleta y Beth, de 54 años, tenía además un esfuerzo añadido al incluir a su hija Liza, de 23 años durante toda la prueba. Nada que ver con las dificultades a la que esta familia lleva enfrentándose durante años. En 2003, justo un año antes del accidente de coche, Beth fue diagnosticada de cáncer cerebral. Más tarde, los médicos determinaron que tenía un tumor no canceroso y lo extirparon con éxito antes de que creciera. Para hacer frente a las pruebas que te pone la vida, Beth completó su primer IRONMAN EN 1999 y empezó a tomarse en serio todas las competiciones, desde los 5 kilómetros hasta los maratones. Pero no era suficiente con ir sola; Beth quería que Liza, a quien le encantaba acompañar a su madre en las carreras, fuera parte de la aventura.

Beth entrena entre 4 y 10 horas diarias, muchas horas pero es algo necesario para competiciones tan exigentes físicamente. A diferencia de otros competidores de IRONMAN, Beth tiene que tener en cuenta tanto el peso de Liza como el peso de su equipo de adaptación que del que tiene que tirar y empujar. Cada segmento del IRONMAN es duro, pero, para Beth, «el segmento bici es el más difícil», a la vez que es su «parte favorita de la competición». «No sólo soy responsable de mí y de mi bici, sino también de una silla de 9,5 kilos y de Liza, que pesa 48 kilos», dice Beth.

La inspiración del Team Hoyt

Beth ha contado con el apoyo de patrocinadores a nivel económico, pero también de apoyo personal. Sobre todo ha confiado en la amabilidad y sabiduría de Richard «Dick» Hoyt y su hijo discapacitado Rick, que participaron en docenas de competiciones como «Team Hoyt» durante 25 años, y a quienes Beth había admirado durante mucho tiempo. Después del accidente, el famoso dúo padre-hijo le animó a competir con Liza e incluso les ayudó a elegir su primera silla para la carrera.

«Su historia tocó mi corazón como atleta, como madre y como ser humano», dijo. «De la forma en que el Equipo Hoyt cambió mi vida, sólo espero que el Equipo Liza pueda inspirar a otros de la misma manera.»

Desgraciadamente, Beth y su hija Liza no pudieron terminar el pasado Campeonato del Mundo de IRONMAN. A pesar de haber completado la natación en tiempo (1:44:16), como ya decía la propia Beth su máximo miedo era no llegar al corte de la bici, como así sucedió. Un total de 8:53:49 que le dejaban fuera de poder intentar el sueño de terminar Kona.

Para nosotros, una verdadera campeona y una demostración de todo lo que una madre puede hacer por su hijo. CAMPEONA

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