[VÍDEO] 5 consejos para eliminar la ansiedad en aguas abiertas

La comodidad de nadar en una piscina hace que muchos nadadores no tengan la necesidad de sumergirse en aguas abiertas. Las olas y la imposibilidad de no poder ver lo que hay debajo de uno mismo provoca que muchas personas no quieran zambullirse este tipo de aguas. Si a todo esto le sumamos el miedo o la desconfianza por no saber manejarse en estas circunstancias, se crea una ansiedad que puede apartar a muchos de competir en pruebas de natación o triatlón.

Antes de lanzarte a nadar en un pantano, mar o lago, debes de entrenar. Todos los nadadores han tenido que practicar en el exterior para poder solventar todas las dificultades que pueden aparecer en las aguas abiertas. Por ello hoy en Planeta Triatlón os traemos cinco consejos para eliminar la ansiedad.

Aquí tenéis el vídeo en el que lo explicamos todo:

No meterse en el mogollón de atletas

En un segmento de natación en triatlón, la salida es uno de los momentos más tensos que hay. Si de por si tienes ansiedad al nadar en aguas abiertas, hacerlo rodeado de muchas personas chapoteando y tocándote, puede hacer que crezca sobremanera.

Por ello lo más inteligente es evitar las aglomeraciones. Deja que se lance la carrera y mantente en posiciones más atrasadas. De esta forma según avance la carrera, los nadadores irán formando grupetos más pequeños y te será más fácil mantener un ritmo.

Nadar a un ritmo cómodo

No hay que cebarse en los primeros metros. Se puede tener el objetivo de mantenerse en cabeza y coger el grupo delantero. Sin embargo la mayoría de veces esta práctica hará que te desfondes mucho antes. El mejor consejo para una carrera como en todos los deportes, es marcarse un ritmo cómodo. Comienza suave y si tienes la posibilidad de adherirte a un grupo con una cadencia similar, únete.

Entrenar con el neopreno

No es lo mismo nadar en una piscina que en un pantano al igual que no es parecido nadar con neopreno que sin él. Adecuarse y familiarse con esta prenda es necesario antes de competir. Entrena varias veces con él antes de una prueba para ver cómo se adapta a ti. Si no lo haces, es posible que en los primeros metros te sientas muy incómodo y eso te marque el resto del circuito.

Aprender a orientarse

Uno de los mayores quebraderos de cabeza que hay en la natación en aguas abiertas es la orientación. Para los novatos (y no tan nuevos) puede llegar a ser un gran problema. El no saber orientarse hará que un nadador haga muchos más metros de los que en principio debería de hacer. Para evitarlo existen pequeños trucos con los que evitar zigzagear por el agua.

El primero es el más sencillo. Tomar un punto de referencia. En un circuito seguramente lo único que haya para guiarse serán las boyas. Cuando se supera la segunda y se gira para volver, es posible que no haya un elemento de referencia concreto. Es por ello que tomar un punto en el exterior es la mejor opción. Una edificio alto, un árbol o una montaña pueden ser buenas opciones de guía.

Respira bilateralmente. Es una técnica que cuesta conseguir y necesita de entrenamiento para dominarla. La principal ventaja es que permite al nadador tomar referencias a izquierda y derecha.

Levanta la cabeza cada pocas brazadas. Dependiendo de si pierdes mucho el rumbo, tendrás que levantar más o menos la cabeza. Si no eres muy experto, que sea cada 10 brazadas. Para orientarse hay que mirar sí o sí.

No nos va a morder ningún tiburón

Posiblemente sea el mayor miedo que exista al nadar en el mar, que un tiburón te muerda y lleve al fondo marino para devorarte. Nada más lejos de la realidad. Aunque la probabilidad de que suceda existe (aunque no tan macabra), los ataques de estos animales al año son muy reducidos. En 2018, hubo 130 acometidas y gran parte de estas, fueron en América. En Europa la posibilidad de que te encuentres con uno de estos ‘animalitos’ es similar a la de que te caiga un rayo.

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