Seguro que en alguna ocasión has escuchado a alguien que afirma comer mucho y no coger peso. Mientras perder grasa supone todo un reto para muchas personas, otras presumen de comer lo que quieren sin que ello suponga un problema para mantener la línea. ¿Tienen dificultad para coger peso?
Antelm Pujol, que hace poco nos hablaba del cómo afecta la falta de sueño al rendimiento y también nos desvelaba a qué hora del día tenemos más hambre, ha lanzado una pregunta en torno a quienes manifiestan que no cogen un gramo a pesar de comer sin restricciones: ¿existen las personas con mucha dificultad para ganar peso?, se plantea este médico endocrino y nutricionista en su cuenta de Twitter.

Para trata de responderla, este apasionado de la fisiología, la medicina, la nutrición y el entrenamiento, como él mismo se define, se ha valido, una vez más, de la ciencia: Pujol nos trae los resultados del primer estudio que se publica «analizando el estilo de vida de las personas con bajo peso en contexto de salud preservada».
¿Qué dice la ciencia?
En una reciente investigación Hu et al. (2022) seleccionaron a 150 personas con un índice de masa corporal (IMC) inferior a 18,5 y lo compararon con 173 individuos con IMC normal.
En todos ellos si midió:
- Analítica con varios parámetros metabólicos
- Actividad física diaria con acelerómetro
- Medición del metabolismo
- Medición composición corporal
- Calculo de la ingesta
¿Cuáles fueron los resultados? Tal y como explica Pujol en un hilo de Twitter, «las personas con bajo peso se mueven un 23% menos que las personas con normopeso«. Entonces, si su actividad es menor, ¿cómo podemos explicar que su peso sea tan bajo? Aquí es donde viene la ‘sorpresa’: «Las personas con bajo peso comen un 12% menos que las personas con normopeso«.
Los investigadores concluyen que «contrariamente a la opinión popular de que las personas delgadas ‘comen lo que quieren’ y hacen más ejercicio», el estudio revela que «tienen una actividad física reducida en relación con los controles de IMC normales y una menor ingesta de alimentos«.

En este contexto, el estudio muestra también que «las personas con bajo peso tendrían una metabolismo basal superior al calculado de forma hipotética según su composición corporal«.
«Y no sólo eso», matiza Pujol, «en las personas con bajo peso, el aumento del metabolismo se asociaba positivamente con mayores niveles de hormonas tiroideas, especialmente de la T4 libre», un factor que en otras circunstancias podría estar asociado al hipertiroidismo, enfermedad que causa una pérdida de peso involuntaria y latidos rápidos o irregulares.
Por otro lado, destaca que «las personas con bajo peso a pesar de moverse meno tienen mejores niveles de LDL, HDL y triglicéridos«, mostrando una mejor salud cardiometabólica y un menor riesgo de sufrir enfermedades como diabetes de tipo II, higa graso u obesidad.
¿Qué conclusiones podemos extraer?
«Las personas con tendencia a bajo peso presentan un mayor metabolismo basal en reposo, se moverían menos y comerían menos«, afirma Pujol, no es que tengan dificultad para coger peso.
Una información que, en palabras de este divulgador y entrenador personal, resulta «muy relevante para establecer planes nutricionales a la hora de mejorar la composición corporal y/o el rendimiento deportivo».
