Antonio Benito se quedó sin poder competir en el Campeonato del Mundo de IRONMAN 70.3, donde era una de nuestras grandes bazas y, viendo los resultados, es más que probable que hubiera estado en la pelea por las posiciones de cabeza.
Sin embargo, el Melón ha preferido no darle muchas vueltas y centrarse en el futuro. Ya de prácticas en Lugo, donde se ha trasladado tras su estancia en Ávila, continúa con la preparación de cara a la última parte del calendario, que le llevará de nuevo al circuito IRONMAN 70.3 el próximo mes de octubre.
Mientras llega el momento, Antonio y su hermano han colgado un nuevo vídeo en su canal de youtube, en el que hablan de la preparación mientras el primero entrena en el rodillo.
«He trabajado hoy por la mañana» explica al principio del vídeo. «Nada más salir nadé 2000, para quitármelo rápido, y ahora nos vamos a subir al rodillo un poco«.
El castellano manchego ya ha comentado en varias ocasiones su condición «de grupo de edad». «Se ríen cuando lo digo», nos explicaba ayer, pero no le falta razón: mientras otras figuras nacionales han dado el salto al profesionalismo, él tiene que compatibilizar su presencia en pruebas internacionales con trabajar ocho horas. «He preferido separar la transición para no tener que hacer tantas a la semana, que ahora tengo que hacer todos los entrenamientos seguidos de tarde o de mañana«, argumenta.

El rodillo: más que un aparato de tortura
Para muchos, el rodillo puede parecer una herramienta de tortura más que una aliada en la preparación. Sin embargo, el castellano manchego tiene otra opinión: «Veremos qué tal sale. Vamos ya por la mitad, no es el mejor día de mi vida pero también los he tenido peores«.
La clave, según él, está en la música: «la clave es buscar temazos house, puro house«. Pero ¿por qué el rodillo? «Me di cuenta de algo, que con el rodillo al final gano un punto extra que no consigo saliendo a la carretera«, revela.
El de 226ers no se limita a pedalear sin más, tiene una estrategia definida: «Vamos a hacer tres veces dos minutos de fuerza, dos de cadencia, uno normal a modo de calentar y luego voy a hacer entre cuatro y cinco bloques de 3 minutos fuertes, dos suaves, 30 fuertes, 1:30 suave«.
Un entrenamiento diversificado que, según el Melón, le gusta «hacerlo sobre la cabra porque así también fuerzo ahí la posición a más vatios de los que normalmente llevo en carrera«.
Ejercicios a la sombra: el rincón favorito de Antonio
Tras la sesión de rodillo y un poco de descanso, llega la carrera a pie, la tercera de las sesiones del día. «Vamos a correr a Hombreiro, que es un sitio bastante chulo y está casi todo lleno de sombra», explica en el coche.

Las series que realiza son otro reto: «Se supone que hay que hacer dos veces cinco de 400 y un 2000. Será un poco duro al principio y luego entraremos en vereda«.
Ya puesto en faena, y junto a los más jóvenes del Trifluvial, Antonio explica parte del entrenamiento: «Hicimos ocho series de 200 a 35′, después descansamos tres minutos e hicimos un 2000 en 6’13»«, explica sobre la sesión de carrera a pie.
Aún quedaría una segunda parte: 2 bloques de 6 series de 400 (1’08» – 1’09»), más otros dos 2km (6’00» y 5’53»).
Siempre versátil, se plantea una duda para su futuro próximo, más allá de la cita en IRONMAN 70.3 del mes que viene: «Lo que pasa es que no tengo claro que voy a preparar, si media distancia o tendré que preparar corta«. Pero sea cual sea la decisión, el Melón se muestra siempre optimista y agradecido con sus seguidores: «Mi querida ven animar hoy a las series, mi club de fans».
Una jornada completa, en donde Antonio muestra que para él, el concepto de «zona de confort» es relativo: «No es que no salga de la zona de confort, es que no entro en ningún momento». Una declaración potente, que resume la filosofía de este triatleta que nunca deja de sorprendernos.
