Los caminos más duros llevan a los lugares más altos. Y eso lo saben bien en Canfranc, la pequeña localidad oscense que este septiembre acogerá, por primera vez en la historia de España, el Campeonato del Mundo de Mountain & Trail Running (WMTRC). Durante cuatro intensas jornadas, del 25 al 28, más de 1.700 corredores de élite procedentes de 70 países desafiarán las cumbres del Pirineo aragonés, un terreno tan abrupto como hermoso que pondrá a prueba su resistencia, técnica y temple.
El campeonato, respaldado por World Athletics y la Federación Española de Atletismo, ha despertado expectación más allá del ámbito deportivo. Sectores tradicionalmente ajenos al trail, como los sitios de apuestas, comienzan a mirar de cerca este fenómeno creciente. La presencia de figuras internacionales, las cuotas inciertas por la naturaleza imprevisible de las pruebas y la amplia cobertura mediática han propiciado un nuevo tipo de interés: el del riesgo calculado sobre caminos de piedra y barro.
Una cita con la montaña
Canfranc no ha sido una elección improvisada. La localidad ha construido su reputación como destino de montaña en las últimas décadas, especialmente gracias a la carrera Canfranc-Canfranc, integrada en el circuito mundial de la WMRA. A ello se suma un patrimonio monumental encabezado por la Estación Internacional, que servirá de cuartel general para la organización, la prensa y los equipos.
La elección de Canfranc como sede del Mundial no solo responde a su valor paisajístico, sino también a su experiencia organizativa. En los últimos años, esta localidad ha sido reconocida por su capacidad para acoger competiciones internacionales en condiciones de alta montaña, algo que la Federación Mundial valoró especialmente. El campeonato supondrá, además, una plataforma de promoción global para el trail running como disciplina olímpica emergente, en un momento en el que el Comité Olímpico Internacional comienza a estudiar su inclusión en futuras ediciones de los Juegos.
El evento también pondrá a prueba la capacidad logística de una zona montañosa con infraestructuras limitadas pero en proceso de modernización. La coordinación entre administraciones será clave: desde la gestión de seguridad en tramos remotos hasta la cobertura médica, pasando por la conectividad para prensa y transmisión en directo. RTVE, junto a otras cadenas europeas, ya ha confirmado cobertura diaria del campeonato, lo que permitirá a millones de espectadores seguir las etapas desde casa.
No menos importante será el papel del voluntariado: más de 400 personas —procedentes de Aragón, otras regiones españolas e incluso del extranjero— han sido formadas para asistir en labores de señalización, avituallamiento, logística y atención al corredor. Su implicación refleja el espíritu comunitario que impregna el evento, donde el esfuerzo colectivo es tan importante como el individual. Así, Canfranc-Pirineos 2025 se perfila como un modelo de cómo el deporte puede catalizar el progreso rural sin renunciar a la autenticidad del entorno.
Cinco serán las disciplinas en juego: Uphill (ascenso vertical), Classic (carrera de montaña corta), Short Trail, Long Trail y U20 Classic, esta última reservada a promesas sub-20. Cada prueba transcurrirá por senderos técnicos, con desniveles que superan los 2.000 metros positivos, en altitudes que rozan los 2.600 metros. El terreno exigirá tanto como el cronómetro.
El reto deportivo y la ambición española
España, anfitriona por primera vez, no solo aspira a organizar con solvencia, sino a competir con ambición. Figuras como Luis Alberto Hernando, conocedor profundo del terreno aragonés, Oihana Kortazar, Daniel Osanz o la joven Nuria Gil apuntan al podio con el respaldo de una afición volcada.
La competencia, sin embargo, será feroz. Francia, Italia, Estados Unidos, Suiza y varios países africanos han confirmado a sus mejores corredores. En este tipo de pruebas, el más fuerte no siempre gana: importan la estrategia, la adaptación al terreno, la gestión de la fatiga y hasta la meteorología.
Turismo deportivo y dinamismo rural
El impacto del campeonato va mucho más allá de los senderos. El Gobierno de Aragón y la Diputación Provincial de Huesca prevén una inyección de hasta 30 millones de euros en la economía local. La hostelería, los comercios y los alojamientos rurales ya viven un lleno anticipado, y municipios cercanos como Jaca, Villanúa o Sabiñánigo han activado dispositivos especiales para canalizar el flujo de visitantes.
Además de las competiciones, se ha organizado un programa cultural y divulgativo que se desarrollará durante todo el verano. Habrá conferencias, talleres escolares sobre sostenibilidad y montaña, exposiciones, cine al aire libre y jornadas de voluntariado ambiental. El objetivo: que el legado del mundial no se borre con la última zancada.
Una infraestructura en transformación
El campeonato servirá también para consolidar infraestructuras necesarias. Se están reacondicionando más de 60 kilómetros de senderos homologados, ampliando la cobertura digital en áreas rurales y mejorando los accesos por carretera. La restauración de la Estación Internacional, icono arquitectónico e histórico de la zona, será uno de los puntos emblemáticos que quedarán tras el evento.
La sostenibilidad ha sido una prioridad. El WMTRC 2025 ha sido diseñado con criterios de bajo impacto: control de residuos, logística eléctrica, transporte colectivo gratuito y reducción de emisiones. Se espera que la mayoría de los desplazamientos entre tramos y zonas de avituallamiento se hagan a pie o en bici, replicando el espíritu mismo de la competición.
Un nuevo relato del deporte
El trail running ha crecido en silencio, al margen de los grandes focos mediáticos. Pero el cambio es ya imparable. El respaldo de organismos internacionales, el auge de la práctica amateur y el carisma de algunos corredores han puesto a este deporte en el mapa global. Canfranc-Pirineos será su consagración.
Más allá del espectáculo, el campeonato lanza un mensaje claro: es posible combinar alta competición, respeto al entorno y desarrollo territorial. Las montañas no son solo obstáculos, sino escenarios. En septiembre, los ojos del mundo mirarán a los Pirineos. Y allí, en medio de valles profundos y crestas afiladas, la historia del trail volverá a escribirse paso a paso.
