El pasado martes, Michael Wardian se hacía con el título, después de casi 63 horas y 420 kilómetros, de la Quarantine Backyard Ultra, una prueba creada por la maquiavélica cabeza de «Lazarus Lake» Cantrell, autor de la mítica Barkley Marathons. Una vez terminada y asimilada esta nueva apta solo para estrellas del ultra, Wardian ha contado a Runners World qué pasó por su cabeza durante tantas horas sin dormir.
Al parecer, solo hubo un momento durante toda la Quarantine Bakyard Ultra en la que Michael Wardian pensó en abandonar. Fue a mitad de la segunda noche, sobre las 3 de la mañana. Wardian había corrido ya 288 kilómetros alrededor de su vecindario de Arlington (Virginia) y llevaba 44 horas sin dormir.
Después de empezar la vuelta número 44 a un ritmo muy lento, empezó a dirigirse hacia lo que había denominado su campamento base, una carpa con toldo que había situado fuera de su casa. Su mujer, Jennifer, que le estuvo siguiendo durante toda la carrera, le preguntó si estaba sufriendo. Wardian le contestó: «No. No quiero volver a hacer esto», a lo que ella respondió: «Esa no es una buena excusa. Es todo lo que necesitaba oír».
Renovado tras esta conversación con su mujer, salió a completar la vuelta dentro del límite que tenían marcado de una hora. A partir de ahí, dejó de arrastrarse y empezó a correr más rápido.
Otras 19 horas corriendo para terminar
Todavía le faltaban a Wardian 19 horas para terminar la prueba victorioso. Él y el corredor checo Radek Brunner, lucharon en un mano durante las últimas 16 horas hasta que una polémica descalificación de Brunner en la vuelta 63 le llevó a Wardian a hacerse con la prueba. Wardian, al enterarse de la descalificación de su último contrincante, voló en su última vuelta, terminando en 31:05, su parcial más rápido de la carrera en los 6,69 kilómetros de cada vuelta.
Con estos 421,648 metros Michael Wardian ha establecido el récord personal de distancia máxima recorrida en una prueba. Anteriormente su récord estaba en 300 kilómetros en 36 horas, 36 minutos y tres segundos, una distancia que a muchos de nosotros nos parece sobrehumana.
Wardian, que no durmió ni una vez durante la carrera, tuvo que depender mucho de la cafeína y del consumo de todo lo que le pudo durante las 63 horas, que van desde geles y barritas energéticas, aguacates con sal, mantequilla de almendras, cuatro pizzas napolitanas, coca cola, sorbetes, avena, arroz blanco y agua de coco.
Aunque la victoria le supo dulce, Wardian quería superar el récord anterior de la prueba que fue establecido en 2018 por Johann Steene, corriendo un total de 455 kilómetros (68 horas). Desafortunadamente, y basándonse en las reglas de la carrera, la descalificación del corredor checo es lo que determinó cuándo se ponía fin a la carrera.
Un currículum intachable
Este nuevo récord personal supone mucho para alguien quien ya posee un currículum deportivo muy extenso. A sus 45 años, Wardian tiene varios registros importantes, como correr 10 maratones en 10 días a una media de 2h55, varios podios en campeonatos nacionales de 50K y 50 millas.
Incluso ha corrido un maratón en 2h35 en el mismo circuito en que terminó el martes la Quarantine Backyard Ultra una semana antes de la prueba. Cambiaba de dirección de vez en cuanto para mantenerse fresco.
Una vez terminada esta nueva prueba con victoria, Wardian no sabe cuál será su próxima prueba, al igual que tantos otros corredores cuyas pruebas han sido pospuestas o canceladas durante la pandemia del coronavirus. El mayor objetivo para Wardian en 2020 era una carrera a través de Estados Unidos, pero ahora mismo, como el resto de atletas mundiales, no sabe cuándo ni cómo podrá hacerla.
