Cómo saber si tienes riesgo de sufrir una fractura de estrés

En los últimos tiempos las noticias de fracturas por estrés entre los PROs están a la orden del día. Está lesión no solo afecta a los deportistas de alto nivel, cualquier deportista, independientemente de su nivel, puede sufrirla. Al fin y al cabo estas roturas se producen por el constante uso y como todo material, el hueso puede romperse.

¿Qué es exactamente una fractura por estrés?

Una fractura por estrés es una pequeña rotura en el hueso. Se produce por la continúa acción muscular sobre tejido óseo y se desarrolla como una fisura delgada. La mayoría de casos se dan en los huesos del pie y la parte inferior de la pierna, a consecuencia del peso del cuerpo. Solo constituyen un 2% de las lesiones de los deportistas, por lo que todavía no se ha profundizado demasiado en esta materia.

Los deportistas que son más propensos a este tipo de lesiones, como los triatletas, la temen. Es el caso de Jan Frodeno. Sufrió una fractura por estrés en el sacro que le hizo perderse varios meses de competición, decir adiós a Kona y las opciones de un tercer entorchado de Campeón del Mundo. También le paso al norteamericano Ben Hoffman. Lionel Sanders es el último en unirse, y el canadiense solo lo supo varias semanas después de comenzar a tener dolores: son difíciles de diagnosticar, además de requerir de mucho tiempo de recuperación. El problema principal es que una radiografía normal no las detecta. Se quieren otro tipo de técnicas para su diagnóstico como la gammagrafía ósea o la tomografía axial.

¿Qué huesos son los más proclives?

Como decíamos hace un momento, estas roturas son más comunes en las extremidades inferiores, como el pie (los metatarsianos) y en la parte inferior de la pierna (la tibia). Sin embargo, estos últimos meses se han visto muchas lesiones en zonas más altas como el fémur, las caderas o el sacro. El tiempo de recuperación normalmente está entre las seis y las ocho semanas, teniendo en cuenta que volver a estar en el nivel de forma de antes de la lesión lleva mucho más tiempo. En el caso de Frodeno solo le hemos vuelto a ver competir pasados casi seis meses desde su rotura, y en el caso de Lionel Sanders no está confirmado que llegue para Kona 2019.

Alguno de los indicadores más comunes de una fractura por estrés son el dolor localizado, hinchazón visible en el área dolorida, un cambio drástico en el volumen de entrenamientos y de la carga de entrenamiento.

La nutrición puede llegar a desempeñar un papel muy importante en el inicio de una fractura por sobrecarga. «La disponibilidad prolongada de una ingesta calórica muy baja ralentiza el metabolismo óseo y debilita la salud ósea» como apunta Stuart J Warden, de la Universidad de Melbourne, en su trabajo Factores de riesgo en fracturas por estrés en el fútbol femenino.  A la reducción de ingesta caloríca habría que añadir bajos niveles de calcio y vitamina D.

Cómo reducir el riesgo de lesión

Reducir el riesgo en los atletas que hagan deportes de resistencia es casi imposible. Sin embargo, se puede reducir significativamente la probabilidad de fractura siguiendo unos sencillos consejos.

En primer lugar, llevar una dieta adecuada reduce el riesgo pero nunca se sabe si algún valor estará por debajo de lo recomendado. Para ello es recomendable hacerse un análisis de sangre y comprobar que todos los valores son correctos.

Fortalecer y estirar los músculos. Un buen calentamiento, ejercicios de activación y posterior enfriamiento tras un esfuerzo te prevendrá de fracturas y otro tipo de lesiones musculares.

Las zapatillas son una herramienta esencial para todo deportista. Como ya hemos hablado en más de una ocasión, los podólogos aconsejan alternar zapatillas. También es necesario reemplazar los zapatos antes de que se desgasten para no dañar lentamente los huesos.

Evitar aumentos repentinos de volumen de carrera y carga de entrenamiento. Se debe de intentar que la preparación sea continuada y no con grandes saltos. Si sales a correr un día ocho kilómetros, al siguiente no corras 25. Lo mismo con las pesas en el gimnasio. El esfuerzo debe ser graduado.

Si sufres un dolor continuado no lo dejes pasar. Poner especial atención a las advertencias de dolor y molestias en los pies, espinillas, parte superior de piernas, caderas y parte baja de la espalda. Son zonas en las que estas roturas son más frecuentes.

¿Qué pasa si no se trata?

Si no se trata a tiempo o de una forma correcta, te puedes exponer a problemas más serios.

La fractura empeorará. El dolor aumentará y existe un gran riesgo de rotura completa si no cambias. Si además no recibe ninguna atención médica, puede curarse inadecuadamente quedando el hueso afectado para siempre.

La artritis puede aparecer. Si la fractura continua hasta la articulación, el riesgo de padecer esta enfermedad es muy alto.

La rotura causa defectos en el hueso. Esta tara puede llegar a limitar la capacidad del movimiento de la zona afectada, como puede ser la acción del pie. Incluso existe la posibilidad de que andar en zapatillas te sea molesto.

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