Cómo un trabajar en un rancho a tiempo completo y correr maratón en 2:13

Aunque probablemente ninguno de nosotros sepamos lo que significa trabajar en un rancho en Estados Unidos, lo que sí podemos imaginar es que exige un gran esfuerzo físico. Las horas de trabajo semanales oscilan entre las 30 y 70 horas y requieren de un esfuerzo agotador, a menudo bajo condiciones climatológicas muy adversas de frío en invierno y calor en verano. Algo que sabe muy bien Joe Whelan, un corredor de élite de maratón que lleva trabajando tres años como peón en un rancho de San Antonio y que sabe bien lo que cuesta ganarse cada dólar que ingresa.

Al terminar de trabajar, la temperatura no suele bajar de los 37 grados. Malas hora para salir a entrenar, pero Whelan no se saltó ni un solo entrenamiento. Las pruebas de clasificación o Trials para el maratón olímpico de 2020 están a la vuelta de la esquina y había que entrenar como uno de los mejores corredores masculinos de maratón de su país.

Todo ha valido la pena: En el Grandma’s Marathon celebrado el pasado 22 de junio de 2019, Whelan corrió en 2:13:39, quedando cuarto en la general masculina y asegurando el acceso a los Trials olímpicos de maratón. El próximo mes de febrero en Atlanta, competirá contra otros 181 hombres que también se han clasificado para los trials e intentar representar al equipo de Estados Unidos en los Juegos Olímpicos de Tokio.

De lesionado a corredor de maratones

Una vez que se graduó en 2014, la lesión era la única compañera de viaje de Whelan. Había sufrido una fractura femoral por estrés y tenía molestias también en la tibia, así como una rotura de rodilla causada por un extraño accidente practicando patinaje sobre hielo, del que necesitó dos tornillos para recuperarse.

Aunque quería volver a probar cómo sería correr después de la universidad, Whelan decidió dedicarse a otras actividades por un tiempo y recuperarse de tanta lesión. Se mudó con su novia a San Antonio, y allí empezó a trabajar en una empresa familiar dedicada a la venta de roca molida. Este tipo de trabajo manual le llevó a otros trabajos puntuales en varios ranchos, y también le ayudó a fortalecerse de nuevo.

A finales de 2016, Whelan decidió retomar la carrera. No tenía ni idea de cómo estaba, pero se inscribió en su primer maratón, el maratón de Búfalo de su ciudad natal, como propósito de año nuevo. Luego, en la prueba que se disputó en mayo de 2017, marcó un respetable tiempo de debut de 2:25:00. Para ello ha seguido un plan de entrenamiento milimetrado que tiene en su hoja de ruta desde entonces y donde ha incluido varias pruebas. Entre ellas, el Grandma’s Marathon y el Maratón de Austin, que ha ganado en 2018 y 2019. Cada uno de los cinco maratones en los que ha corrido -sin incluir los que ha corrido como entrenamiento- ha mejorado, y cada uno de ellos tiene muchas similitudes con lo que espera en Atlanta este febrero. También ha habido carreras de puesta a punto entre medias. Ganó el maratón de Búfalo el pasado mes de mayo, que corrió como entrenamiento para prepararse para el Grandma’s Marathon de junio.

Joe Whelan

Foto: Stephen Spillman

A por todas en los Trials

En el Grandma’s Marathon celebrado el 22 de junio, Whelan se enfrentaba con lo más granado del panorama nacional. El único problema antes de la carrera fue una lesión inesperada en la cadera que sufrió un par de semanas antes la prueba. Dos días antes del maratón todavía no sabía con seguridad si iba a poder correr.

Pero lo hizo. Habiendo entrenado solo todo este tiempo, se sintió cómodo dejando escapar un poco la cabeza de carrera, que salió a un ritmo demasiado rápido. En lugar de agotarse intentando seguirles, optó por quedarse unos 20 metros detrás de ellos. Su táctica conservadora funcionó, ya que los corredores empezaron a caer uno tras otro y él continuaba a su ritmo. Entró cuarto en la línea de meta con un crono de 2:13:39.

«He conseguido clasificarme para los trials trabajando a tiempo completo», dijo Whelan. «Ahora quiero intentarlo de verdad en esta nueva etapa. Quiero tener tiempo para entrenar porque puede que no vuelva a tener esta oportunidad.»

Este verano, Whelan se ha mudado de nuevo a su barrio en Rochester, Nueva York, donde su novia ha encontrado un trabajo. Ahora Whelan trabaja a tiempo parcial -pintando casas, en lugar de trabajar en ranchos- y dedica el tiempo que le queda libre para entrenar. Está a menos de cinco minutos de algunos de los mejores tiempos de corredores estadounidenses que se han inscrito hasta ahora para las pruebas, por lo que cree que no hay mejor momento para intentar clasificarse para los Juegos Olímpicos.

En noviembre Whelan correrá el maratón de Nueva York. Ahora su entrenador, John Aris, está trabajando en recuperar esa cadera y devolverle la forma para correr en 2:11, que era el tiempo que había pensado hacer en junio de no haber sufrido la lesión en la cadera. Nueva York será su última competición antes de los Trials y de su sueño de conseguir correr para el equipo estadounidense. «Si puedo darme una oportunidad de estar entre los tres primeros, quiero ir a por ello», dijo Whelan.

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