Continúan sin localizar el cuerpo del triatleta desaparecido en el Miño

Todavía no se ha podido localizar el cuerpo del triatleta portugués desaparecido en el fondo del río Miño el domingo cuando participaba en el Triatlón de Amizade, que une la localidad gallega de Tomiño con la portuguesa de Vilanova de Cerveira y que se disputaba bajo distancia sprint. Según los medios lusos, se trata de Pedro Rafael Sá, de 23 años, natural de Barcelos y que al parecer había sufrido una indisposición antes de hundirse en el río.

«Se vio al chico pedir ayuda pero cuando la embarcación de apoyo pudo llegar hasta él, había desaparecido«, afirma Juan Díaz, comandante naval del río Miño. Según algunas fuentes, el joven desaparecido había participado en algunos trails, pero no tenía experiencia en este tipo de pruebas y era su estreno en triatlón. Los que practicamos este deporte sabemos los ataques de pánico que en más de una ocasión se producen durante el segmento natación de cualquier triatlón, independientemente de la distancia.

La propia organización dio la voz de alarma cuando se percataron de que uno de los inscritos no llegaba al punto de control, según fuentes oficiales. La hipótesis, tan pronto se comprobó que no aparecía, fue que podía haberse ahogado. Un amplio dispositivo se puso a peinar la zona del río Miño en terreno gallego y portugués.

Foto: Jornal de Noticias

En el punto donde el agua se tragó al nadador, hay 30 metros de profundidad. Los buzos estuvieron trabajando desde que se perdió el rastro del deportista, pero no encontraron nada. Todo apunta a que las fuertes corrientes de esa zona han arrastrado el cuerpo lejos, a otra parte del río o incluso a la costa o playas del sur de Galicia o norte de Portugal.

Barcos con sónar rastrearon ayer el entorno del embarcadero de Goián, donde fue visto por última vez Rafael Sá. En el dispositivo participan más de 50 efectivos por tierra, aire y agua, con la intervención de buzos especializados de la Armada. Estos emplean un sondador de barrido lateral multihaz para rastrear el fondo del río en busca de objetos sumergidos para acotar el punto en el que hacer las inmersiones, aunque las fuertes corrientes de la zona no ayudan a localizar el cuerpo del joven.

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