A principios de la semana pasada, tras la disputa de IRONMAN Lanzarote, los medios de comunicación comenzaban a hacer eco del ingreso de Pedro Tomé, triatleta amateur, en la UCI del Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín, en Las Palmas.
El deportista ingresaba en la Unidad de Cuidados Intensivos tras haberse retirado mientras competía en IRONMAN Lanzarote. «Durante todo el segmento notaba que las sensaciones no eran buenas, no me entraba en los pulmones todo el aire que tenía que entrar cuando lo demandaba. Entonces pensé que había algo raro», explicaba entonces.
Las primeras valoraciones médicas descubrían que Tomé había competido con COVID y apuntaban a un posible infarto, que podría, o no, estar causado por el virus. Tras el incidente, el triatleta toledano tuvo que pasar una semana ingresado para ser sometido a más pruebas y poder determinar el origen de lo sucedido.
Ahora, tras haber recibido el alta hospitalaria el pasado 28 de mayo, el deportista ha explicado en sus redes sociales todo lo sucedido y ha reflexionado sobre el que, por desgracia, será su último IROMAN.
Historia de mi último IRONMAN
Así ha titulado Pedro Tomé su última publicación de Instagram, donde ha abordado su paso por IRONMAN Lanzarote 2022. El del Bull Project Triatlón aterrizó en la isla una semana antes y con sus mejores números de siempre, pero con una energía poca familiar, explica en su post.
La ilusión de Pedro pasaba por devolver a los suyos todo lo que han había hecho durante los seis meses de preparación. La madruga del sábado 21 de mayo, el despertador sonó a las 04:00. Era momento de «desayunar y prepararse para una batalla más», la 11ª de Tomé contra Ia distancia IRONMAN en diez años.

A las 7:15 llegaba el momento de tirarse al agua. «Me encuentro bien, nadando a un ritmo cómodo a pesar del parón que tuve que hacer para vomitar en el agua«, un suceso que achacó a la gran cantidad de agua que había tragado.
Superado los 3.8km de nado dentro de lo previsto, llega el momento de subirse a la bici. Aquí comienzan los problemas. «Me cuesta coger todo el aire que necesito, no es una sensación de asfixia o no poder respirar, pero si siento que no consigo llenar mis pulmones con total normalidad«.
Tras más de 150 kilómetros, Pedro decide echar el pie al suelo en un puesto de protección civil, desde donde se llama a la ambulancia. Después de explicar sus sensaciones, Tomé es trasladado al hospital insular de Lanzarote, donde da positivo por COVI, y se le hace un electro y una analítica. El deportista es trasladado nuevamente al Hospital Doctor Negrín de Las Palmas, para hacerle le un cateterismo. La primera hipótesis apunta a un infarto, así que lo médicos deciden ingresarle en la UCI.
Cuatro días después, y tras superar el COVID, el cateterismo desvela la raíz del problema. «Ven que tengo una arteria coronaria obstruida, la que provocó, efectivamente, el infarto que me decían. Es ahí sobre la marcha cuando deciden ponerme un stent coronario».
«Puedo seguir con mi vida deporte, pero el deporte de alta competición se acabó»
Por suerte para Pedro Tomé, todo salió a la perfección y su vida vuelve a la normalidad. Podrá seguir disfrutando del deporte, aunque tendrá que decir adiós a la competición. Una noticia que el triatleta ha recibido con ejemplo.
«Se cierra una puerta, pero seguro que se van a abrir muchas más», dice. «Me siento como el que estrena algo nuevo y lo quiere enseñar. Yo estreno una nueva oportunidad que me ha dado la vida, dentro de una vida hay muchas vidas, lo tengo claro», reflexiona.




«Estoy seguro que me salvaron las ganas de hacer cosas, de luchar de reírme, de reinventarme, de disfrutar…en definitiva, de vivir«, explica un deportista que asegura haber luchado contra las circunstancias disfrutando de su pasión, siendo positivo y mirando adelante. «Nunca lamentando ni llorando por lo que ha pasado o podía haber pasado».
Pedro Tomé ha dado las gracias a todas las personas que, de un modo u otro, han estado ayudando o apoyando en todo este proceso: su familia, sus amigos, el personal sanitario, y se ha despedido con un mensaje: «Lo importante no es tener principios, sino grandes finales».
