El pasado triatleta de Álvaro Arbeloa, nuevo entrenador del Real Madrid

El nombramiento de Álvaro Arbeloa como nuevo entrenador del Real Madrid ha devuelto al primer plano a una figura que siempre ha estado asociada al carácter, la exigencia y la disciplina. Sin embargo, más allá de su trayectoria como futbolista, existe un recorrido deportivo paralelo que ayuda a entender mejor su manera de competir y de mirar el alto rendimiento.

Tras colgar las botas, lejos de alejarse del esfuerzo, Arbeloa encontró en el atletismo y el triatlón un terreno donde canalizar esa necesidad constante de medirse, entrenar y mejorar. No fue una afición pasajera ni una simple vía de escape tras el fútbol profesional, sino un compromiso sostenido con el entrenamiento y con procesos largos.

Ese pasado como deportista de resistencia no suele ocupar titulares, pero explica muchas de las claves de su personalidad deportiva. Constancia, planificación, tolerancia al sufrimiento y una relación muy directa con el entrenamiento forman parte de una historia que hoy adquiere una lectura distinta desde el banquillo del Bernabéu.

El corredor que se acercó a la subélite popular

La primera gran pista de ese Arbeloa atleta llegó poco después de su retirada del fútbol profesional. En noviembre de 2017 se plantó en la línea de salida de la Behobia–San Sebastián, una de las pruebas populares más exigentes del calendario español, acompañado de su amigo Xabi Alonso, recién retirado también.

En un día marcado por la lluvia, Arbeloa completó los 20 kilómetros entre Behobia y San Sebastián en 1h16’50”, un registro que lo situaba muy por encima del nivel habitual del corredor aficionado. No era una marca aislada, sino la confirmación de una base aeróbica y una capacidad competitiva poco comunes fuera del atletismo federado.

Esa progresión se confirmó con el paso del tiempo. En su debut en la Movistar Media Maratón de Madrid cruzó la meta en 1h18’38”, ocupando posiciones delanteras en la clasificación general y dejando claro que no se trataba de una incursión puntual. Su mejor marca en 10 kilómetros, 36’30”, terminaba de dibujar un perfil cercano a la subélite popular.

En aquellos tiempos Iván Álvarez nos contaba que «Álvaro es un perfil de atleta que se implica de verdad en el entrenamiento, con buena cabeza, buen motor y una enorme capacidad para competir. No entrena por postureo, disfruta del proceso y eso se nota cuando se pone un dorsal». Una descripción que encajaba con lo que reflejaban sus resultados.

Del asfalto al triatlón, una evolución sin atajos

La relación de Arbeloa con el triatlón no llegó de golpe ni como una moda tardía. Su debut se produjo en 2014, en el Donostriako Triatloia, en distancia olímpica. A partir de ahí, su evolución fue progresiva, sin saltarse etapas ni buscar atajos, algo poco habitual en deportistas con pasado profesional en otras disciplinas.

Arbeloa vitoria
Foto: Instagram

Su interés por el triatlón quedó patente también fuera de la competición. A finales de 2016 adquirió en una subasta la bicicleta con la que Javier Gómez Noya había logrado su quinto título mundial, con el objetivo de destinar la recaudación a la escuela de triatlón de Ferrol. Un gesto que mostraba un vínculo real con el deporte.

En 2018 dio el salto a la media distancia en Vitoria. Tras completar los 1,9 kilómetros de natación en 35:24, fue remontando posiciones en el sector ciclista y firmó una sólida media maratón final en 1h30’20”. Paró el crono en 4:48:41, séptimo de su categoría y dentro del top 200 de la general.

En aquellos tiempos Iván Álvarez nos contaba que «tiene un margen de mejora enorme y, aun así, ya rinde muy bien sin hacer trabajos específicos para cada prueba. El problema nunca ha sido la capacidad, sino encajar los entrenamientos en semanas con muchos viajes y compromisos». Una limitación logística que nunca frenó su progresión.

La idea de completar algún día la distancia IRONMAN siempre estuvo presente, aunque finalmente por agenda y exigencias, no fue posible verle como si vimos en su momento a Luis Enrique, entrenador del PSG, completar IRONMAN Frankfurt y IRONMAN Niza.

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