Hasta hace unas semanas, cuando Kristian Blummenfelt dio su primera exhibición en distancia IRONMAN, pocos eran los que abogaban por altos volúmenes de entrenamiento.
Aunque hace años el acumular treinta y cuarenta horas a la semana de trabajo era lo habitual, poco a poco fue una tendencia que fue perdiendo peso entre los profesionales hasta prácticamente estar en desuso. «Lionel Sanders quedó segundo en Kona entrenando dieciséis horas a la semana«, nos decía hace unos días Jaime Menéndez de Luarca.
Pero el volumen, combinado con baja intensidad, vuelve a estar de moda gracias a Gustav Iden y Kristian Blummenfelt.
De este segundo, de hecho, se supo unos días después de Cozumel que entrenaba más de la mitad de la semana por debajo del 55% de su FTP.
A partir de ahí, varias figuras han reconocido en últimas fechas que con el Campeonato del Mundo de IRONMAN tan cercano, apenas habría vacaciones y que la pretemporada se iba a centrar en fijar una base aeróbica sobre la que trabajar las intensidades.
Volumen, volumen y volumen
Es el caso de Sam Long. El norteamericano, que acaba de cumplir 26 años hace unos días, es consciente de que tiene varios aspectos que mejorar: la natación y la fatiga, entre ellos.
Para la primera disciplina ya ha puesto remedio, acumulando hasta 27 kilómetros a la semana en prácticamente seis sesiones semanales.
Para la segunda, consciente de que «el trabajo duro ya no gana carreras» Yoyo se ha puesto el traje de faena para llegar al 8 de mayo con opciones reales de pelear a Frodeno, Blummenfelt y compañía: las últimas semanas ha incrementado considerablemente las sesiones con respecto a lo que entrenó en diciembre de 2020.

En este tiempo le hemos visto incluir una tirada larga de 30 kilómetros de carrera a pie, largas sesiones de bicicleta y mucha natación, tal como contaba en redes el pasado 18 de diciembre.
Siete horas de entrenamiento en un solo día
El último ejemplo, ayer: «Tras doce semanas, este es el primer entrenamiento estructurado que hago«, reconoció en redes, compartiendo una sesión de ciclismo de 130 kilómetros y algo más de cuatro horas y media de duración a baja intensidad.
«Muy lento para mí«, respondió a un usuario que le llamó la atención sobre los 30 kms/h de media.




Pero hubo más: una hora de natación, con 3.000 metros acumulados en la piscina, y otra hora de trabajo de pesas en el gimnasio.
Para rematar, carrera a pie «acabando al atardecer»: ocho kilómetros para los que necesitó algo más de media hora. En total, sumando las cuatro sesiones, siete horas de entrenamiento.
¿Será el camino para el 8 de mayo pelear por la victoria en St. George? Solo el tiempo lo dirá…
