Todo apuntaba a que el Campeonato de Parejas, anunciado a bombo y platillo por los participantes en sus redes sociales, iba a dejar a los aficionados con la miel en los labios, y así fue finalmente.
Sin apenas cobertura, sin desglose de tiempos durante su celebración y apenas unas pocas imágenes de meta, la sensación es que más que una competición era únicamente un acto promocional en el que los deportistas y los populares que querían seguirlo eran lo de menos.
Pongamos en contexto: un nuevo banco norteamericano, Waterfall Bank, anunció hace unos meses la celebración de un Campeonato de triatlón en el que solo pudiesen competir deportistas en pareja, y que estuviesen dentro de los rankings internacionales.
Poco a poco, los nombres fueron llegando: Mirinda Carfrae y Tim O’Donnell, Richard Murray y Rachel Klamer, Non Stanford y Aaron Royle… Sin embargo, no había más promoción ni relevancia, y poca información había sobre en qué condiciones iban a competir.
Y se corroboró ya in situ.
Estar al tanto de lo que ocurrió ayer fue todo un reto: pese a que Greg Bennett y Heather Jackson hicieron todo lo que estuvo en su mano para proporcionar información, la falta de cronometraje, la confusión con las distancias y la falta de imágenes hizo que apenas mereciese la pena pagar los 14 dólares que costaba acceder a la emisión.
Un formato atractivo
A pesar de las dificultades de la cobertura en directo, hay que reconocer que el evento fue emocionante.
La carrera consistía en que cada pareja completara 400 m de natación (aunque, al final, se informó de que eran más bien 600 m), 16 km de segmento ciclista y 5 km de carrera.
Las parejas podían elegir el compañero que querían que encabezara la carrera: tres parejas optaron por enviar a las mujeres primero.
Tras una cierta confusión en la salida, Eric Lagerstrom, compañero de Paula Findlay, consiguió recuperar los pocos segundos que se había quedado atrás para nadar hasta unirse a un grupo de tres que liderarían la salida del agua, uniéndose a Aaron Royle y al olímpico canadiense Matt Sharpe.

Ya en el segundo de los segmentos, Royle se distanció rápidamente del resto de los hombres y logró mantenerse a lo largo de los 16 km de recorrido, llegando a la carrera a pie en primer lugar, con Sharpe a unos 45 segundos de distancia, y Lagerstrom y Tim O’Donnell a continuación.
Royle aguantó durante la carrera y pasó el testigo a Non Stanford en primer lugar, unos segundos por delante de Sharpe, que salió con su compañera Kirsten Kasper.
El francés Clement Mignon realizó una fantástica carrera para colocarse en tercera posición, cediendo el testigo a su compañera Marjoleine Pierre.
Stanford fue capaz de aguantar durante la natación, pero Kasper fue capaz de ganar un poco de tiempo durante la natación, incluso llegó a superarla durante los 16 kilómetros ciclistas, y alcanzar la T2 con unos diez segundos de ventaja.
Sin embargo, Stanford hizo buena su experiencia en corta distancia y sobrepasó a Kasper, haciéndose con la victoria y el cheque de 100.000 dólares.
Su ventaja, de unos 15 segundos sobre Kasper, segunda. Tercera finalmente fue Pierre, que superó a Paula Findlay en los últimos instantes.
