[OPINIÓN]: Y el COI, ¿a qué espera para cancelar los Juegos Olímpicos?

Con más de cuatro meses antes de los Juegos no hay necesidad de tomar decisiones drásticasreza el último comunicado del Comité Olímpico Internacional, publicado este pasado martes y firmado de manera conjunta por todos sus miembros.

Tratando de maquillar todo con un halo de deportivismo y unidad, Thomas Back y sus más directos directivos insisten en que la fecha de la celebración se mantendrá impertérrita.

Se están tomando todas las medidas para salvaguardar la seguridad y los intereses de los atletas, entrenadores y equipos de apoyo“, afirmó en el mismo comunicado el dirigente alemán. “Somos una comunidad olímpica; nos apoyamos los unos a los otros en los buenos y en los malos tiempos. Esta solidaridad olímpica nos define como comunidad“.

Se le olvida por el camino que la esencia del deporte no son solo los deportistas, si no la gente que los disfruta, aplaude y anima. Plantear unos Juegos Olímpicos en cerrado, sin público, solo demostraría una cosa: el interés económico prima por encima de cualquier cosa. Al fin y al cabo, los 6.000 millones de dólares en juego son un pastel muy grande para renunciar a él.

Y todo apunta a que, con las restricciones que estamos viviendo, carece de toda lógica que la sociedad volvamos a acudir a eventos en masa en una buena temporada: la Eurocopa se ha pospuesto a 2021, las pruebas IRONMAN van una tras una anunciando nuevas fechas para finales de año, el calendario ciclista está pospuesto sine die…

Y a todo ésto, los deportistas entrenando en casa: los triatletas y ciclistas, organizando quedadas en eventos de Zwift o BKool. Mireia Belmonte, subiendo escaleras. Los atletas, entrenando en cintas improvisadas. Y como ellos, todos nuestros futuribles olímpicos de otras disciplinas.

No está mal, al fin y al cabo. Si algo vamos a sacar bueno los deportistas populares de todo esto es que, como en un programa de Bertín Osborne, estamos conociendo gracias al COVID-19 y las redes sociales los hogares de todos nuestros ídolos: Pablo Dapena nos enseña su salón, Javier Gómez Noya su jardín, Fernando Alarza su terraza…

Por ver, hemos visto hasta a Martín Fiz haciendo pesas con dos botes de menestra.

Cuando tenían que estar entrenando para preparar las grandes citas del calendario, les vemos hacer malabares para, simplemente, no perder la forma.

No perderla…

Porque, seamos serios: ¿en qué estado van a llegar a esos Juegos del 24 de julio? ¿Van a estar lo suficientemente entrenados como para rendir al nivel que se espera en una cita de estas características, o se van a limitar a cumplir el expediente, encogidos por la presión, el miedo y la inseguridad?

O acaso, peor, ¿van a ser solo marionetas de un teatro mucho más grande, el de los patrocinios y los ingresos audiovisuales? ¿Son el producto, o son los protagonistas?

El propio Fernando Alarza, que si por algo se caracteriza es por su franqueza, era de los primeros en alzar la voz, a principios de semana: “creo que el Comité Olímpico Internacional debe seguir el ejemplo del fútbol y demostrar que les interesa la salud de los deportistas” escribía el talaverano en su cuenta de Twitter. “No queremos unos Juegos en desigualdad de condiciones y que supongan un riesgo para la salud“.

María Pérez, Campeona de España de 20kms marcha, está ya clasificada para los que serían sus primeros Juegos. Sin embargo, colgaba un video ayer por la noche en el que lo dejaba bien claro: “creo que es el momento de ser consecuentes y decir no a la celebración de los Juegos Olímpicos de Tokio“.

Estas demandas no solo se dan en España, donde el bloqueo es total. Hayley Wickenheiser, canadiense, era rotunda hace unos días: “la decisión de mantener la cita de Tokio es irresponsable e insensible” escribía también en twitter. “La crisis del coronavirus es más grande que los Juegos. Los deportistas no pueden entrenar y los espectadores no pueden hacer ningún plan de viaje. Los patrocinadores no podrán cargar con esta falta de sensibilidad“.

¿A qué esperan desde el Comité Olímpico para darse cuenta de que su insistencia va en una dirección, y lo que piden los deportistas y la sociedad va por otra totalmente contraria? ¿Hacia dónde están mirando? Cuanto antes se den cuenta de la situación en que está el planeta, luchando contra algo mucho más importante que el deporte, mejor será para todos.

Fuente

X