La Ruta de la Seda no era precisamente un camino fácil. Tampoco lo ha sido hoy. Entre calor, viento y un circuito sin tregua, Sara Pérez ha firmado una victoria de las que se cuecen a fuego lento: desde el agua, sola en bici y aguantando con cabeza a pie.
En Samarkanda, donde antaño se comerciaba con especias, jade y caballos, hoy lo que se ha puesto en juego han sido los puntos PTO y el pulso competitivo de media temporada. Y Sara ha salido con los bolsillos llenos: su primer triunfo en media distancia desde 2023 y 15.000 euros de premio.
Una ventaja que se cocina desde el agua
Desde el primer momento tuvo claro lo que quería hacer: nadar rápido, rodar más rápido todavía y sobrevivir corriendo. Esa fue la táctica que había trazado con su entrenador y que ejecutó sin margen para la duda.
En el lago, con aguas tranquilas y sin apenas oleaje, voló en 25:21 y salió del agua con más de cuatro minutos sobre el resto. «Es un sitio increíble, la organización ha sido fantástica y he disfrutado muchísimo. El circuito es muy bonito y el agua muy tranquila, así que es fácil nadar», explicó después, aún con la medalla colgada al cuello.
Sobre la bici no levantó el pie. 88 kilómetros rápidos, con viento traicionero y sin margen para el error. Sara los cubrió en 2:07:18 —mejor parcial del día— y llegó a la T2 con una ventaja que parecía definitiva, más de seis minutos y medio. «El recorrido de bici es muy rápido, pero muy duro por el viento. Se sufre mucho. Lo he notado bastante», admitía. A su espalda, Watkinson, Bergsten y Łagownik intentaban mantenerla a la vista, pero no había forma.

Correr con cabeza, sufrir lo justo y cerrar
El circuito a pie tenía trampa. Plano, sí, pero con viento de cara en la primera mitad y un calor seco que iba en aumento. Sara lo sabía: «Cuando empecé a correr me acordé de mi entrenador. Empecé despacio, me sentía bien y traté de no explotar». Y así fue. Sin arriesgar más de la cuenta, con paso controlado y sin perder la cabeza.
A mitad de recorrido escuchó que su ventaja era de seis minutos. «Tenía que correr con cabeza», se dijo. Pero en la tercera vuelta paró al baño, perdió referencias y la cosa se torció un poco: «No sabía cómo iba corriendo Amelia, así que en la última vuelta lo di todo». Amelia Watkinson recortó con un gran parcial de 1:24:43, el mejor del día, pero Sara resistió con 1:29:47 y cruzó la meta en 4:05:34, un minuto y 38 segundos por delante.
«Estoy muy contenta. Es un sitio increíble, la organización ha sido fantástica. Pero también ha sido muy duro. Mucho viento, mucho calor y mucha tensión», contaba nada más terminar. Ni siquiera sabía si habría celebración: «Mañana vuelo temprano, así que no sé si habrá fiesta», bromeaba.
En la prueba masculina, la victoria fue para el británico Will Draper, que construyó su triunfo en el segmento ciclista y firmó un sólido 3:40:42 en meta. Por detrás, su compatriota Max Stapley y el serbio Ognjen Stojanović completaron el podio. Ninguno de los grandes nombres del circuito estaba en la línea de salida, pero el ritmo no fue precisamente bajo. Aunque hoy, en Samarkanda, todos los focos fueron para Sara.
