Sebastian Kienle, sobre su lesión: “Hay un 20% de posibilidades de que empeore”

Sebastian Kienle continúa en su preparación hacia el debut de temporada. A pocas semanas de la carrera que abrirá su 2019, continua la incertidumbre sobre la recuperación de su lesión en el tendón de Aquiles. Dicho traumatismo le hizo abandonar Ironman Hawai arruinándole la carrera del año. En declaraciones, explica que se siente con ganas de comenzar la temporada y llegar en plena forma a Kona.

En el calendario tiene una salida marcada que le hace mucha ilusión: Ironman 70.3 St. George, el próximo 4 de mayo. Una prueba en la que ha participado en varias ocasiones pero que nunca ha ganado. Sin embargo, el riesgo de sufrir una recaída hace que esté meditando su participación: “Confió en poder participar para ver como responde mi tendón de Aquiles, no obstante no dudaré en renunciar a acudir si a falta de dos semanas veo que las cosas no marchan“.

La recuperación está siendo más lenta de lo que esperaba

Se muestra inseguro del alcance de su lesión, aunque se muestra positivo: “El desarrollo durante las últimas cuatro semanas ha sido muy bueno, puedo volver a correr cincuenta kilómetros a la semana. Sin embargo, no estoy seguro de poder rendir al máximo. Tengo que probarme en carrera”. El alemán continúa sufriendo dolor y no sabe si desaparecerá en los próximos meses.

Para Kienle, el objetivo está claro: el Campeonado del Mundo de Ironman Kona 2019. El discípulo de Philipp Seipp quiere borrar el mal sabor de boca que sufrió el pasado año cuando era uno de los máximos favorito para llevarse el triunfo y se vio obligado a abandonar. Tras llevar varios meses de preparación compaginándolo con el dolor que sufre, quiere tener un plan B por si las cosas no llegarán a ir bien.

Si la lesión llegase a empeorar, se plantearía una operación la cual ya rechazó hace meses. El alemán no quiso hacerlo ya que se hubiese perdido la temporada entera y optó por una forma más conservadora para recuperarse. Ahora, duda sobre su futuro: “He consultado muchos médicos, decidimos que operar no era la mejor solución. Si me doy cuenta de que las cosas no mejoran, me operaré aunque pierda medio año“.  Esta operación no es segura, ya que en propias palabras del corredor, hay un veinte por cierto de posibilidades de que empeorase: “Las probabilidades de mejorar con la operación son del 50%, hay un 30% de que me quedase igual y un 20% de empeorar”.

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