Venció al cáncer y ahora subió al Everest

La historia de Tomás Ceppi no puede ni debe pasarse por alto. Es una vida de superación constante por donde se lo mire. Con 38 años, es el argentino 25º en ascender a la cumbre del Everest en un momento en el que los ascensos están bajo la lupa y ya se debieron lamentar más de 10 muertes en los últimos días.

Pero más allá de eso, la vida del rionegrino trasciende más allá de la chance de haber logrado escalar hasta la cumbre más alta del mundo. También va más allá de las tantas otras cumbres a las que llegó.

Si bien su trabajo era guía de montaña, en 2010 debió mudarse a Pilar. Las razones no eran las mejores: le habían detectado un carcinoma papilar con metástasis, lo que lo obligó a cancelar un viaje a la Antártida.

Todo parecía complicado, pero lejos de bajar los brazos, a la semana de haberse operado ya estaba pedaleando y haciendo 60 kilómetros. No se bajoneó, sino que esto lo canalizó a través del montañismo.

Anteriormente, Ceppi había subido a la cuarta cumbre más alta, también en Nepal: Lhotse (con una altura de 8516 metros).

Ahora, su acompañante Ignacio Montesinos, de 40 años, se convirtió en el argentino número 26, aunque eso es anecdótico.

Como guía, Ceppi lidera expediciones en el Aconcagua (Argentina), Broad Peak (Pakistán), Monte Vinson (Antártida), Monte Denali (Alaska), Kilimanjaro (Tanzania), Pirámide de Carstensz (Papua, Indonesia), Elbrus (Europa), Los Alpes (Europa), Campo de Hielo Sur (Patagonia), entre otros cerros a lo largo de la cordillera de Los Andes, Patagonia, Chile, Bolivia y en Los Himalayas en Nepal (Island Peak and Lobuche Peak).

Como dato estadístico, el primer argentino en llegar a la cumbre fue Tomás Heinrich, el 15 de mayo de 1995.

Tomás es un fotógrafo argentino radicado en Estados Unidos, que logró ascender por la vía del Nepal en compañía del estadounidense Brad Bull.

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