¿Habrá triatlones en 2020? ¿Cuál es el futuro de IRONMAN?

Mientras el mundo entero lucha contra esta pandemia que está
haciendo tambalear los cimientos de toda la sociedad a nivel económico,
sanitario y social, los directores de carrera se enfrentan a la posibilidad de que
no se puedan celebrar eventos masivos durante 2020.  Todavía no hay una decisión al respecto
porque, como es lógico, todo dependerá de la evolución de los contagios y la tasa
de mortalidad. Aún es pronto para saber cuándo se reanudarán las carreras con
normalidad o si los grandes eventos tendrán que posponerse al otoño o incluso
más adelante.

“Nuestra incapacidad para dar respuestas concretas no es debida a que tengamos ya respuestas y no las digamos”, ha dicho Andrew Messick, CEO de IRONMAN, que cree que los triatletas entienden en la situación actual.

Tanto Rocky Harris, CEO de USA Triathlon, como Messick coinciden en estar preparándose para el mejor y el peor escenario. El mejor escenario sería el que contemplara la reanudación de algunas pruebas en julio e ir programando otras a medida que se fueran levantando las restricciones en los diferentes territorios. “Las carreras, y todas las actividades, volverán en fases”, ha dicho Harris.

El peor escenario, que también se contempla, sería el que no haya pruebas presenciales para lo que queda de año.

¿Cómo serán las pruebas de triatlón después del COVID-19?

USA Triathlon está trabajando en un conjunto de directrices para que puedan seguir los directores de carreras a partir de ahora. Esas pautas esencialmente establecerían fases que reflejarían las pautas regionales de desescalada gradual en la sociedad. En este momento, estamos en la fase uno y no hay pruebas en marcha. La fase dos permitiría levantar algunas restricciones y la fase tres permitiría más. Además, la idea es permitir cierta flexibilidad dentro de los protocolos para la variación entre los diferentes estados de Estados Unidos.

Esas pautas incluyen todo, desde recomendaciones sobre cómo limpiar el material hasta informar a los atletas que tienen que llevar grabado el dorsal en el brazo en casa antes de la prueba.

“Una vez que un estado tome una decisión, entonces podremos presentar un plan de carrera seguro a las autoridades y decir: ‘Estamos preparados para ofrecer una carrera segura'”, comentó Harris. La USAT también está reuniendo recursos para ayudar a los atletas a volver a las carreras con seguridad. Por ejemplo, prepararse para nadar cuando muy pocos triatletas han tenido acceso a la piscina.

IRONMAN también ha estado preparando sus propios protocolos para decidir la forma en que se llevarán a cabo las carreras en el futuro y cómo se verán: menos participantes, más olas de salidas y más escalonadas, menos puntos de asistencia, y más sesiones informativas virtuales para los triatletas.

Ni USAT ni IRONMAN tienen potestad para determinar cuándo se deben levantar las restricciones. Ambos confirman que sus procesos seguirán las pautas de salud pública federales, estatales y locales. En la mayoría de los lugares, eso significa que se deben cumplir ciertos parámetros antes de que se levanten las restricciones en negocios y reuniones de alto riesgo. Por ejemplo, las pautas federales mencionadas anteriormente sugieren que se eviten las reuniones de 50 personas o más en la fase dos y que sólo se puede llegar a la fase dos una vez que una región tenga dos veces un período de 14 días de trayectoria descendente en los nuevos casos de COVID-19.

Sin embargo, lo que la USAT y IRONMAN están intentando hacer
es abordar de forma preventiva las alertas sobre el alto riesgo de sus pruebas
tratando de encontrar una manera de poder celebrar carreras más pronto que
tarde dentro de la nueva era del distanciamiento social.

¿Cómo es una carrera post-COVID para IRONMAN?

¿Qué tenemos que hacer?, se pregunta Messick. Para Ironman, una
carrera post-COVID se reduce a cinco consideraciones:

  • Educación.
  • Reducción del número de participantes.
  • Minimizar los puntos de contacto.
  • Autosuficiencia del atleta.
  • Seguimiento.

A nivel práctico esto se traduce en asegurarse de que todos (triatletas, voluntarios y personal de carrera) conozcan las pautas de distanciamiento y las mejores prácticas a través de la señalización y el material de formación. Además, significa disminuir el número de atletas en puntos concretos ampliando el tiempo de salida de cada oleada y evitar aglomeraciones en los cajones esperando la salida.

Para hacernos una idea de cómo podría funcionar la salida, hay un modelo matemático descrito en RunSignUp sobre los cuellos de botella en las salidas de las carreras. Anticipan que, siguiendo las pautas de distanciamiento social, llevaría unos tres minutos despejar a 100 personas contando con una zona de salida mucho más grande, que se volvería a llenar con otras cien personas esperando su hora de salida. En este sentido, lo bueno que tiene el triatlón es que ya lleva tiempo utilizando la rolling start.

Limitar las interacciones

Parece, por tanto, que IRONMAN se centrará a partir de ahora
en limitar las interacciones, por lo que potencialmente limitará el número de
inscripciones y las exposiciones a través de la celebración de sesiones
informativas de forma virtual, limitando a los voluntarios que entreguen comida,
agua o medallas. Ahí es donde entra la cuestión de la autosuficiencia del
atleta: Si los atletas llevan todo lo que necesitan encima, no se necesitará
tanta gente de apoyo ni puntos de asistencia.

Y por último, IRONMAN está considerando la posibilidad de examinar a los atletas y voluntarios, muy probablemente a través de encuestas.

¿Será suficiente?

El objetivo de prepararse para posibles carreras con la sombra de COVID-19 revoloteando es tratar de encontrar una manera de celebrar pruebas que sean lo suficientemente seguras, es decir, que los atletas estén dispuestos a participar y que las autoridades estén dispuestas a permitir.

“Tenemos que asegurarnos de que podemos convencer a las
comunidades y a los atletas y socios de que es seguro, por lo que haremos lo
que sea necesario”, dijo Messick, ya sea con menos participantes por
pruebas o que no haya puestos de asistencia o limitando las pruebas a atletas
locales.

El desafío es que hay demasiadas incógnitas sobre el virus: quién lo ha pasado, cómo se propaga exactamente y si los anticuerpos impiden que se vuelva a contrear. Además, las normas cambian por momentos, incluso hasta algo tan simple como quién está obligado a llevar mascarilla y dónde.

Messick argumenta que será posible hacer carreras seguras dentro de los parámetros de salud pública locales. Si en una ciudad se permite salir en bici, entonces IRONMAN debería ser capaz de organizar una carrera al aire libre que “no comporte más riesgo”.

Muchos otros no están de acuerdo en que esto puede suceder
pronto y que las carreras para más de 1.000 personas este año serán prácticamente
una utopía.

“Mi sensación es que en un 50% de probabilidad no habrá deportes o eventos de ningún tipo en 2020”, ha dicho Peter Abraham, un consultor de marketing deportivo que ha trabajado para varias pruebas de resistencia, como el Maratón de Los Ángeles.

Señala muchas cuestiones logísticas: ¿Cómo se sentirá la gente segura? ¿Vas a hacer un test a los espectadores y a los atletas en una prueba, cuánto costaría? ¿Quién será responsable si dices que una carrera es segura y luego hay un brote? En un momento en que el paro es alto y el gasto es bajo, ¿la gente querrá pagar por las carreras?

¿Y qué pasa si vuelves demasiado pronto, hay un gran brote del virus y luego una prohibición más extensa de cualquier evento masivo por más tiempo? Es una preocupación para el CEO de IRONMAN. “En última instancia, estamos tratando de ser proactivos”.

Las carreras volverán. Es sólo una cuestión de si vuelven
este otoño o la próxima primavera, cómo se harán cuando lo hagan, y qué marcas
no han caído en el camino.

Incluso IRONMAN, que es el mayor organizador de eventos
masivos (ciclismo, carreras, triatlones) del mundo, está pasando por un momento
difícil, confiesa Messick. Aunque sigue siendo optimista en cuanto a que el deporte,
en general, sobrevivirá y los triatletas seguirán siendo triatletas en el
futuro.

IRONMAN cree que puede haber carreras de nuevo pronto en Australia y Europa, pero éstas pueden estar limitadas a atletas no internacionales.

¿Y qué pasará con el Campeonato del Mundo de IRONMAN 70.3
previsto para noviembre en Nueva Zelanda? ¿O qué pasará con Kona, cuando ahora
mismo Hawai requiere una cuarentena de 14 días después de viajar a las islas?

“Estamos explorando todas las opciones. Si somos capaces de dar los pasos correctos, los atletas serán los primeros en volver”, concluye Messick.

Fuente: triathlete

Fuente

X